HOMENAJES

Nuestro reconocimiento a ecólogos y ecólogas que se han destacado por su contribución a la Ecología.

Jorge Frangi

Jorge Frangi se fue de campaña (1947-2021)

Jorge Luis Frangi fue, sin dudas, uno de los grandes impulsores de la ecología en Argentina. Inició su carrera al recibirse como botánico en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y profundizó su formación en ecología en Venezuela y Puerto Rico, en contacto con las corrientes más avanzadas de los 70 y 80. Desde aquellos años desplegó su interminable capacidad de trabajo para formar grupos de investigación en ecología de pastizales y bosques e infundió incansablemente sus ideas a las generaciones que le sucedían. Ejerció la docencia desde muy joven, a fines de los años 1960. Desde entonces, y hasta hace poco tiempo, puso toda su vocación docente en las clases de Ecología General y Ecología Forestal, compartiendo sus vastas lecturas y experiencias de toda una vida dedicada a aprender, investigar y enseñar. Para Jorge, todo tiempo de clase fue siempre corto, le sobraban ideas por compartir, problemas para analizar, anécdotas por contar. Fue presidente de la ASAE entre 1985 y 1987. En 1994 formó el Laboratorio de Investigación de Sistemas Ecológicos y Ambientales (LISEA) en la UNLP. Desde el LISEA expandió sus ganas de trabajar, su compromiso y su responsabilidad institucional. Trabajó por la integración de universidades públicas de Sudamérica en el grupo Montevideo. Alcanzó el reconocimiento de Profesor Emérito de la UNLP y fue miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Son incontables las personas que desarrollan hoy su profesión en Argentina y aprendieron con sus clases, fueron sus becarios, tesistas, pasantes. Con su profunda sabiduría de ecólogo, y su innegable talante de universitario íntegro y cabal, entendió como pocos los desafíos de los ingenieros forestales y agrónomos en este siglo XXI. Nadie que haya compartido tiempo con Jorge puede olvidar su entusiasmo, su profundidad, su espíritu crítico, las enseñanzas que quedan, fruto de su compromiso con el trabajo, con los aportes que la ecología debe proponer, ante un mundo complejo y cambiante.

Eduardo Rapoport

Eduardo «Eddy» Rapoport (1927-2017)

Eduardo Rapoport hizo enormes contribuciones a la macroecología pero quienes lo conocieron valoran, sobre todo, su calidad humana. Se dedicó con igual entusiasmo a la escultura como a recordarnos que vivimos rodeados de plantas comestibles que, aún hoy, no aprovechamos.

Esta entrevista realizada por Javier López de Casenave y Alejandra Ribichich en 1997 nos trae de nuevo la calidez de este querido colega.

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Isabel Bellocq

María Isabel Bellocq (1956-2019)

Malé, como todos la conocimos, fue una ecóloga empedernida o “de pura cepa” como decía, que veía su entorno a través de una lente ecológica. Tenía una inspiración envidiable que la llevaba a constantes interrogantes que luego plasmaba en proyectos de investigación novedosos. Simplemente era cuestión de salir a hacer trabajo de campo, que ya en la ruta se le ocurrían “batería de hipótesis”. Fue una científica que realizó aportes muy valiosos y diversos a la ecología. Se inició en la disciplina como discípula de Fernando Kravetz y rápidamente se volvió referente en ecología de aves rapaces por sus estudios sobre la ecología trófica de la lechucita vizcachera. Después de doctorarse emigró a Canadá donde realizó postdoctorados y se desempeñó como Profesora Adjunta en la Universidad de Toronto y supervisora de estudiantes de grado y postgrado. Allí se focalizó en la ecología de comunidades en el bosque boreal y ecología forestal. Un gran compromiso por su país y por las instituciones donde se había formado la trajeron de vuelta a Argentina en 1997, cuando ingresó al CONICET. Allí fundó el grupo de investigación en Ecología de Comunidades y Macroecología (ECOMA) en el Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Este grupo se especializó en investigar cómo las actividades humanas afectan la biodiversidad a diferentes escalas espaciales. Estudió desde ciudades hasta regiones, para contribuir al conocimiento base de políticas de planificación territorial compatibles con la conservación de la biodiversidad. Fue Investigadora Principal del CONICET y Profesora Asociada de la FCEyN-UBA. Fue mentora y docente, que bregaba por la excelencia académica ante todo. Tenía la habilidad de proponer una mirada diferente a las situaciones, planteando muchas veces desafíos enriquecedores para sus estudiantes y colegas. Su rigurosidad era acompañada por un admirable humor sagaz. Su partida deja un vacío pero sus enseñanzas y legado permanecerán vigentes.